¿CÓMO HABLAR DE INTELIGENCIA EMOCIONAL CON TUS HIJOS?
Para hablar de Intelighencia emocional primero tenemos que saber qué es y de dónde proviene. La inteligencia emocional es el reconocimiento, control y manejo adecuado de cada una de las emociones. Cabe destacar que las emociones son mecanismos de reaccion ante una situación determinada, por lo tanto, todas son naturales y buenas.
Las emociones pueden surgir a manera de impronta o pueden ser causadas por un acumulamiento de experiencias, pensamientos o interpretaciones que los humanos hacemos de acuerdo a nuestras vivencias base o experiencias pasadas.
Las emociones van ligadas al sistema primitivo, o sea al cerebro reptiliano del ser humano, por tal motivo cuando éste se desarrolla inicia con un descontrol y falta de reconocimiento; a medida que el humano crece y se va formando una base de experiencias, estas emociones van siendo analizadas y controladas a nivel cerebral, gracias a la coteza prefrontal del cerebro, haciendo que estas puedan ser reconocidas, analizadas y controladas (en ciertas ocasiones)
Con el fin de poder enseñar a nuestros hijos sobre el control y el reconocimiento de emociones, nosotros debemos tener la certeza que ninguna emocion es mala, por algo están ahí, por algo existen. Por tanto hay que brindar la confianza de la aceptación de la emoción tal cual es... ATENCIÓN aceptación de la EMOCIÓN, no de la reacción descontrolada.
Una vez que el menor pueda identificar la emoción podemos dirigir ciertas preguntas que puedan ampliar el momento de entendimiento, comprención y diálogo de la misma emoción como son:
1) ¿Puedes identificar la emoción que sientes?
2) ¿En que parte del cuerpo sientes la emoción?
3)¿Cómo sientes esta emoción?
4)¿Hay algo que esté dentro de mi alcance para poder apoyarte en este momento?
Tanto si el adolescentes nos permite acercarnos, como si su desición es procesar solo, debemos aceptar y no insistir, ya que la insistencia podrá llevar a la exacervación.
Una vez que tengas la oportunidad de hablar con el menor, recuérdale que los sentiemientos son normales y que los estados de ánimo pueden variar, recuérdale que sin importar qué pase, siempre estarás ahí para él y que tu amor es incondicional, por lo que si necesita ayuda, ahí estarás para apoyarlo.
Escucha a tu hijo, independientemente de lo que te pueda decir, pero recuerda que el dar discursos filosoficos y corregirlos en el momento más álgido del sentimiento NO SERVIRÁ PARA NADA, así que espera para la modificación de la conducta a que ambos estén clamados y que puedan hablar de manera clara y precisa.
El llegar a acuerdos, tomar parecer, pedir perdon por nuestros errores no nos hace menos padres, más bien promueve el autoconocimeinto de los hijos y la aceptación de su propia persona.
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